Por: El Dr. Andrés Corona Sánchez

CUANTO MIDE TU VIDA

Un día que estaba descansando en la terraza de la casa, se acercó mi hijo y me preguntó, ¿oye pa, cómo mides la vida que has llevado?, la verdad de momento no supe qué contestarle, sin embargo me le quedé mirando fijamente por un momento y acto seguido le dije, mira hijo la verdad es que lo que yo no te puedo decir cómo se hace, y sabes por qué, porque la vida no se mide, ni siquiera por la fama que una familia pudiera tener, ni por la cantidad de dinero que se llegara a poseer, ni por la marca de auto que se maneje, ni por la escuela donde se estudie o por el lugar donde se trabaje.

Tampoco puede medirse por la belleza o por la fealdad que uno tiene, ni por la marca de ropa que usamos, ni por los zapatos, ni por la música que escuchas; la vida hijo, es otra cosa y a la mejor tú pudieras intentar medirlo, como por ejemplo el amor, éste lo vas a medir según a quien amas o a quien dañas, según la felicidad o tristeza que tú le proporciones, por los compromisos que adquieres con ella y cumples, o por las confianzas que te da y tú traicionas; o tal vez puedas medirlo por el sabor de boca que dejas a los demás con tu presencia y con tus comentarios.

La vida muchacho, se trata de lo que se dice y lo que se hace, de lo que se quiere decir o hacer benéfico o perjuicio de algo o alguien; se trata de los juicios que tú formulas y en contra de quién; se trata de a quién no le haces caso o lo ignoras intencionalmente. Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza; se trata del amor, del respeto o del odio que llevas dentro de ti; de cómo cultivaste un jardín y cómo lo cuidaste, pero generalmente se trata de cómo usas tu vida para alimentar el corazón de otros.

Por eso, tú y solo tú vas a escoger la manera en que vas a afectar a los demás y esas decisiones son de lo que se trata la vida, porque debes saber que esta va a ser tan justa contigo como tú seas con los demás: La vida va a hablar por ti y por los amigos que fielmente supiste conservar, por aquellos a los que te supiste entregar sin exigencias, a esos que cuando ya no estás, lloran tu ausencia, eso hijo mío, es la vida.

Y recuerda que cuando fuiste semilla germinaste en el cuerpo de una mujer, que cuando lloraste fue en sus brazos donde te calmaste, que cuando tuviste hambre sus senos te saciaron; que cuando quisiste empezar a caminar fue su mano la que te sostuvo para que no tropezaras, cuando empezaste a balbucear fue ella la que te enseñó las primeras palabras y hoy que ya empiezas a prepararte para enfrentar la vida, recuérdalo siempre, que fue ella la que moldeó tu carácter.

Hoy que despiertas al amor, acuérdate que es una mujer la que te hace soñar y que cuando te sientes solo es a ella la que buscas, para que te acompañe, tal vez a lo largo ya de tu vida, la que va a dar luz a tus hijos, la que va a continuar tu descendencia, la que te va a cobijar por las noches cuando ya estés enfermo y viejo, la que va a cerrarte los ojos cuando mueras, la que te acompañará a la tumba, la que llorará tu ausencia, la que guardará tus cenizas y la que llevará flores a tu tumba, esa es la vida y es así como yo la mido hijo mío.

¡Es cuanto!.